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Durante la madrugada del pasado domingo tuvo lugar la celebración de la gala de entrega de premios de los Globos de Oro, una evento de capital importancia para la industria del cine en el que la actriz y presentadora Oprah Winfrey recibió uno de estos galardones de carácter honorífico que reconocía su dilatada e importante trayectoria. Cuando subió a recoger el premio, Winfrey pronunció el discurso que más influencia ha tenido tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación, con permiso de Guillermo del Toro. Pasamos a mostrar la transcripción de una traducción al español del mismo:

En el 64 yo era una niña que estaba sentada en el suelo de la casa de mi madre en Milwaukee para ver a Anne Bancroft presentar el Oscar a mejor actor. Abrió el sobre y dijo cinco cinco palabras que lo cambiaron todo. El ganador era Sidney Poitier. Fue entonces cuando subió el hombre más elegante que yo había visto hasta entonces, me acuerdo de su corbata blanca y de su piel negra. Era la primera vez que veía que se celebrara a un hombre negro. He intentado explicar muchas veces el poder de un momento así para una niña viendo la televisión mientras entraba por la puerta su madre cansada de limpiar casas. Puedo decir que la explicación a esa interpretación de Sidney Poitier fue decir: amén, amén.

En el 83 le dieron este premio, Cecil B. DeMille. Hoy me doy cuenta de que ahora hay niñas viéndome como la primer mujer negra que recibe este premio. Es un honor y un privilegio poder compartir esto con todas estas niñas y con todos los hombres y mujeres que me han inspirado y me han acompañado en el camino que me ha hecho llegar hasta aquí […] Gracias a la Asociación de la Prensa Extranjera porque todos sabemos que la prensa está siendo atacada. Pero el oficio de desvelar la verdad es lo que nos permite que no ignoremos la corrupción y la injusticia, a esos tiranos, a las víctimas de secretos y mentiras. Valoro más que nunca la prensa ahora que estamos intentando navegar en estos tiempos tan complicados.

Tengo claro que decir la verdad es lo más poderoso que todos tenemos. Estoy muy orgullosa de todas esas mujeres que se sienten lo suficientemente fuertes y empoderadas para contar sus historias. Cada una de las mujeres que estamos aquí estamos siendo valoradas gracias a las historias que contamos y este año nosotras nos convertimos en esa historia. Pero no solo afecta a la industria del entretenimiento, sino que trasciende a todas las culturas, las geografías, las etnias, la religión, la política y los diferentes sectores laborales. Quiero dar las gracias a todas las mujeres que han aguantado años de abusos y acoso porque ellas, como yo como mi madre, tenían que llegar a final de mes y cumplir sus sueños.

Ellas son las mujeres anónimas, las trabajadoras domésticas, las agricultoras, las que trabajan en fábricas y en todos los sectores de la ciencia y la medicina, de la política y los negocios, son atletas y son soldados… Y también Recy Taylor. Un nombre que conozco y quiero que vosotros también lo hagáis. En el 44 era una joven ama de casa que simplemente estaba volviendo de la iglesia a casa en Alabama cuando fue cogida y violada por seis hombres blancos y la dejaron tirada en la carretera. La amenazaron con matarla si contaba esa historia y ella fue a la asociación nacional de los negros. Ahí llegó Rosa Parks y se convirtió en la mayor investigadora de ese caso […] Esos hombres no fueron perseguidos. Ella murió hace diez días justo antes de cumplir los 98 años. Vivió durante años en una cultura rota por los hombres poderosos. Durante demasiado tiempo no se ha creído a las mujeres si se atrevían a alzar la voz contra esos hombres, pero ese tiempo ha acabado. Ya basta.

Espero que Recy Taylor haya muerto sabiendo que su verdad, como la de otras mujeres, incluyendo Rosa Parks, no se olvida. En mi profesión, tanto en la televisión como en el cine, siempre he intentado decir algo sobre cómo los hombres y las mujeres se comportan, cómo vivimos la vergüenza, cómo amamos, cómo nos superamos… He interpretado a personajes que han vivido cosas muy feas, pero todo lo que comparten es esa capacidad de mantener la esperanza para una mañana más luminosa incluso en la noches más oscuras. Para todas las mujeres que escuchen esto, les digo que en el horizonte hay un nuevo día. Y cuando llegue ese nuevo día, será gracias a muchísimas grandes mujeres, que están aquí esta noche, y también grandes hombres, que lucharán por ser los líderes que nos lleven a un tiempo en el que nadie tenga que decir: ‘Yo también’.

Globo de oro

Ismael Piazuelo

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