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Una lectora nada común

Alan Bennett

Unas 120 páginas

Editorial Anagrama

Sobre 13 euros

reina isabel leyendo

Princess Margaret (1930-2002) and Princess Elizabeth (Queen Elizabeth II) playing at Windsor Castle, Berkshire, Great Britain, 22 June 1940. (Photo by Lisa Sheridan/Studio Lisa/Getty Images)

Un cúmulo de casualidades lleva a la imponente monarca Isabel II de Inglaterra a abandonar su confortable palacio con habitaciones escandalosamente grandes para caer en una biblioteca ambulante aparcada en la puerta de las cocinas de palacio. En ese momento la vida de la reina (ya) más longeva de la institución real inglesa ha cambiado. Un libro, o más bien, un montón de libros han entrado en su vida.

  Alan Bennett crea una atmósfera creíble donde la suegra de Lady Di a sus 80 años comienza, poco a poco, a adentrarse en la literatura.

“Lo que asimismo estaba descubriendo era que un libro llevaba a otro, nuevas puertas se abrían dondequiera que mirase y los días no eran los bastante largos para leer lo que ella quería.”

  Una lectora nada común es un libro de libros, es decir, es un libro que hace un recorrido por la literatura inglesa y por algún que otro clásico de la literatura francesa para narrar las fantasías lectoras de una octogenaria ocupada desde su nacimiento en recibir a personajes ilustres, saludar a su pueblo, pasear en su carroza por las calles principales de Londres o cazar en la gran mansión de Balmoral. Y mientras tiene que hacer todas estas tediosas actividades ella está deseando poder leer. ¿No te has sentido tú nunca así?

“Aleccionar es sucinto, concreto y pertinente. Leer es desordenado, disperso y siempre incitante. El aleccionamiento cierra un tema, la lectura lo abre.”

  Este es un libro perfecto para descansar entre libros densos o con mayor profundidad, porque, como la reina, todos nosotros hemos pasado por las fases del acercamiento, la alegría, la necesidad, la obsesión, la tristeza o la sorpresa gracias a un libro.

“-¿Usted lee, Summers?-le preguntó al chófer en el trayecto a Northampton.

-¿Leer, señora?

-¿Libros?

-Cuando tengo ocasión, señora. Casi nunca encuentro tiempo.

-Es lo que dice mucha gente. Hay que encontrarlo. Por ejemplo, esta mañana. Va a estar esperándome sentado delante del ayuntamiento. Podría leer entonces.

-Tengo que vigilar el coche, señora. Estamos en los Midlands. El vandalismo está a la orden del día.

Una vez confiada Su Majestad al seguro cuidado del representante de la Corona, Summers realizó una precavida inspección del vehículo antes de sentarse en su asiento. ¿Leer? Pues claro que leía. Todo el mundo leía. Abrió la guantera y sacó su ejemplar del Sun.”

 

Luna C.

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