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FICHA TÉCNICA

Título original “Rosebud”
Guión John Swartzwelder
Dirección Wes Archer
Fecha de la primera emisión 21 de octubre de 1993

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INTRODUCCIÓN

  Las referencias cinematográficas presentes en esta serie de Matt Groening son una constante. De hecho, es posible que sean una de las claves de su gran éxito.

  Esta serie, en un principio dirigida al gran público americano, tiene sin embargo uno de los más amplios target que han existido en la producción de series de ficción. Esta serie, por el hecho de ser de animación y contar con una parte importante de gags físicos y de humor absurdo, puede tener un público infantil; otros chistes algo más subidos de tono o políticamente incorrectos encantan a los adolescentes. Sin embargo, son la crítica feroz a la sociedad americana de finales del siglo XX en un principio y a la sociedad contemporánea en general a través de referencias a temas de actualidad hoy en día, los polémicos chistes, un uso y abuso de tópicos y una fina ironía los elementos que conquistan también a un buen número de espectadores adultos.

  En cuanto al nivel cultural que, como producto audiovisual, exige a sus espectadores, cabe decir que es muy variado, pues es una serie en que cada capítulo tiene varios niveles de lectura y precisamente eso es su gran virtud, su marca de calidad, probablemente, lo que hace de Los Simpson  la producción televisiva más rentable de la historia. De este modo, para que un espectador disfrute de Los Simpson  no es necesario que tenga grandes conocimientos, más allá de conocer la lengua que emplean los personajes (que, al estar disponible en su versión doblada a una gran cantidad de idiomas, no es un problema), pues contiene un humor casi universal que cualquiera puede entender. En otro nivel de lectura, el espectador que tenga conocimientos acerca de la historia reciente americana o sepa algo del American way of life, podrá disfrutar además del nivel de lectura político y de crítica social que contiene. También abundan las referencias más o menos eruditas a multitud de disciplinas distintas: desde las artes hasta la música, pasando por la literatura, la televisión, el cine, la política internacional, las ciencias o la filosofía; todas ellas tratadas en un tono de humor, de crítica o con una ironía más o menos sutil a modo de guiño al espectador de un nivel cultural medio-alto.

EL CAPÍTULO ROSEBUD (CIUDADANO BURNS)

  El caso del capítulo que ocupa este texto es una muestra de esa cita algo erudita lanzada a un público global en 1993, año en el que sólo los espectadores de cierta edad o aquellos que tuvieran unos mínimos conocimientos o interés por el cine conocerán por haber visto (que no por haber oído hablar de ella) la película Ciudadano Kane. Cabe apuntar que esta última aseveración no es aplicable al mismo nivel a todos los públicos que tuvieron acceso al visionado de este capítulo en el momento en que se emitió; desde luego, es muy probable que un porcentaje más alto de televidentes estadounidense conociera más el film de Orson Welles que los del resto de países donde se emitió. Pese a esto, no es necesario que acaso los espectadores conozcan la película para entender el fino humor del capítulo y la referencia a modo de homenaje a Welles que constituyen estos breves minutos de metraje.

  El empleo de las fuentes cinematográficas puede ofrecer mucha información que puede emplearse de diversos modos; desde la realización de un estudio de la película, del autor, de lo que pretendía mostrar, del contexto histórico, de los paisajes o personajes que se muestran o, como es este el caso, para extraer una serie de ideas, personalidades de personajes o referencias para crear una producción audiovisual totalmente distinta, pero que también tiene su gran valor. Evidentemente, para poder estudiar todo lo relacionado con Los Simpson, es necesario ser un gran conocedor de la Historia del Cine, del la televisión en Estados Unidos y del American way of life. En este caso concreto, es imprescindible conocer Ciudadano Kane para comprender todos los niveles de lectura del capítulo.

  Este episodio es una buena muestra de la influencia del cine para la creación de nuevas obras de arte. Los personajes de Los Simpson se funden con los de Ciudadano Kane para contar una historia nueva, cargada de referencias a la historia de Charles Foster Kane. La capacidad de adaptar los personajes y la historia de una película de 1941 a una serie de animación con unos personajes consolidados en 1993 para realizar una crítica social perfectamente válida pone de relieve dos hechos: una inmortalidad y universalidad de Ciudadano Kane comparable a las de las grandes obras de la literatura universal y el talento de quienes elaboraron el guión y dirigieron este capítulo.

  Comienza prácticamente igual que la película, con un plano de la verja de la gran mansión del señor Burns, que será el alter ego de Charles Foster Kane. En ella hay colgados carteles que, como en el film, advierten al visitante de que no debe entrar. En esta escena aparece la primera nota de humor, que contradice los amenazantes carteles anteriores cuando, al final de la valla hay un último cartel donde pone algo así como “Se regalan gatitos, pregunte dentro”. Además de un chiste por la contradicción de los contenidos de las advertencias de la puerta, se trata también de una referencia a Ciudadano Kane, pues en el cartel pone inquire (en inglés, preguntar/interrogar), que precisamente corresponde con el título del principal periódico de C.F. Kane en la película, el Inquirer.

  La siguiente escena muestra a un anciano Burns en la cama, dormido y en plena pesadilla (un ambiente muy parecido al del lecho donde yacía Kane al principio del film), desde donde pasa a la siguiente escena, que corresponde al sueño, que realmente es un recuerdo de infancia del anciano. En esta escena se encuentra una nueva cita, precisamente a la casa familiar donde se cría Kane y a sus padres, que además se dibujan con una fisionomía similar a la de los actores que los representaron en 1941. Aunque con una actitud y unos intereses distintos por parte de los padres y también por parte del infante (que sí quiere marcharse con quien viene a buscarle), el resultado es el mismo: el abandono del hogar familiar para ir a pasar su infancia con un extraño). En el caso de los Simpson, el objeto representativo de su niñez, más tarde mcguffin, es distinto: en cuenta de ser un pequeño trineo (Rosebud), en este caso es un rudimentario oso de peluche, que, al igual que el trineo, cuando se abandona y muestra su deterioro con el paso del tiempo. En la siguiente escena, una nueva referencia aparece cuando el señor Burns arroja una bola de nieve al suelo de su habitación, precisamente como el momento en que muere Kane en el film; pero en este caso, hay una sutil diferencia y es que en Los Simpson, hay una caja llena de este tipo de objeto al lado de la cama, como mostrando que el tirarlas al suelo es una actitud habitual durante el descanso del protagonista.

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  La historia continúa con la celebración del cumpleaños de Burns, ante el cual hay una inmensa fila de asistentes que portan regalos en sus manos. En esa fila aparecen famosos estadounidenses, entre los que destacan algunos de sus presidentes. De la fila son expulsados Jimmy Carter y George H. W. Bush que, por haber sido presidentes durante una única legislatura cada uno, no son dignos de entrar a la fiesta de Burns. En esta fiesta aparecen dos nuevas referencias a Ciudadano Kane, una de ella quiere similar una versión moderna (con la presencia de un grupo de rock n’ roll: los Ramones) de la fiesta con motivo de la superación del periódico Chronicle que aparece en el film de Welles. La segunda referencia está relacionada con las riquezas y la abundancia de objetos de gran valor que posee Kane, entre los que, en el caso de Burns no se cuenta aquel que más desea: el oso de peluche. A lo mismo se refiere una escena un poco posterior que muestra los almacenes del señor Burns, llenos de todo tipo de objetos de distinto tipo de gran valor, a los que además hace referencia el señor Smithers, nombrando algunos de ellos.

  En una escena posterior, se hace un repaso a las andaduras del oso de peluche a lo largo de la historia, quizá en relación al contenido del primer documental sobre la vida de Kane que aparece al principio de la película, puesto que el oso aparece en momentos importantes de la historia contemporánea como son el primer vuelo del avión El espíritu de San Luis o el fallecimiento de Hitler en el búnker en 1945.

  El resto de la historia rodea al hallazgo del oso de peluche por parte de la familia Simpson y a la voluntad del señor Burns por recuperarlo, todo ello aderezado con algunos de los típicos gags físicos, el humor absurdo o las referencias a la actualidad del momento en que fue emitido (1993).

  La siguiente posible referencia a la obra de Welles es la escena que muestra al señor Burns tomando el control de los medios de comunicación y la fábrica de cerveza a modo de chantaje y mostrando su poderío económico, tal y como en el antes citado documental del principio de la película, cuando muestra los distintos sectores económicos que controlaba el malogrado magnate.

  Las siguientes ideas mostradas son un retrato amable de la sociedad americana, pues muestran un pueblo vehemente en su repulsa cuando se le niegan sus mayores vicios (la televisión y la cerveza) pero con un buen corazón, pues cuando la muchedumbre va en busca del oso para que Burns se los devuelva, se apiadan rápidamente del bebé. Al final, hasta el propio bebé se apiada del anciano ansioso por recuperar el símbolo de su infancia perdida, devolviéndoselo sin que éste le entregue nada a cambio; esta es una buena muestra del empleo del plano como lenguaje tomado de Ciudadano Kane, el magnate imbatible que antes ejercía su poder sobre los demás (marcado mediante el empleo del contrapicado) se pone en este caso a la altura de un bebé ante el fracaso en su intento por recuperar algo tan insignificante como un oso de peluche hecho jirones, como aquella vieja tabla de madera que un día fue un trineo para niños. El paso del plano medio de uno y otro personaje al general de ambos, muestra una igualdad que va más allá del dinero y se centra en la humanidad. Es entonces, en esa situación de igualdad cuando Maggie, el bebé se apiada del viejo Burns y le devuelve su viejo oso.

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  El final del episodio es una reflexión por parte de los padres de la familia Simpson con respecto al final de esta historia cuando el padre, Homer, pregunta a su mujer si ése era un final feliz o triste y Marge le responde que es simplemente un final. Precisamente como el final de Ciudadano Kane, que tampoco es feliz ni triste, es simplemente eso, un final.

  El epílogo muestra a un Burns que vence a la muerte y aparece en un lejano futuro de nuevo buscando a su oso (Bobo) perdido y de nuevo encontrándolo. Este final es interpretable como una negación en clave de humor de la tesis de que todos los seres humanos son iguales, independientemente de su fortuna, ante la muerte que propugna el fallecimiento del protagonista de la película de Welles. En este caso, se defiende que el dinero, si bien no siempre puede comprar la felicidad (en este caso simbolizada por el oso no conseguido hasta la renuncia al empleo del dinero como medio para conseguirlo), sí puede dar a quien lo posee más tiempo para lograrla (en ese futuro lejano en que aparece Burns en una especie de traje de astronauta, vuelve a conseguir su oso).

Ismael Piazuelo

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