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   Hoy os vengo a hablar de algunos mitos del amor romántico. Aclaremos para empezar qué es un mito. Un mito es una creencia ampliamente extendida, que se aprende de manera social o cultural, pero cuya verdad no ha sido ni puede ser demostrada. A pesar de ello, nos aferramos fuertemente a ellos, ya que es algo que nos han inculcado desde niños y nos ayuda a entender el mundo (o al menos eso creemos).

   Los mitos del amor romántico, como muchos otros mitos con los que nos han lavado el cerebro desde pequeños, empezaron con las películas de Disney (ahora ya no tanto, afortunadamente) y otros dibujos animados. Después, los seguimos aprendiendo durante nuestra adolescencia, pues a día de hoy continúan siendo evidentes en películas y novelas románticas así como en las omnipresentes canciones de amor que, nos guste o no,  constituyen una parte mayoritaria del cancionero mundial o, al menos, occidental.

Los principales mitos del amor romántico, que seguro que os suenan, son:

  1. El mito de la “media naranja”: cada persona tiene otra mitad, una persona que está destinada a estar con ella, y hasta que no la encuentre no va a estar completa.
  • Esto nos hace pensar que no podemos ser felices solos, que siempre nos va a hacer falta otra persona. Por ello, muchas personas empiezan con su pareja para no estar solos.
  1. Mito de los celos: los celos son un acto de amor, cuanto más celoso se es, más se quiere a la otra persona.
  • Los celos, amigos míos, son un acto de posesión y no de amor: sólo se puede ser celoso de algo que creemos poseer y por tanto puede ser robado.
  1. Mito de la omnipotencia: el amor todo lo puede, da igual los problemas que tenga una pareja, que si se aman, todo se solucionará. Si me amas, aceptarás todo lo que hago y digo, sin importar qué.
  • Este mito nos hace olvidar que las parejas hay que cuidarlas y esforzarse para que se mantengan. Con el amor no basta.
  1. Mito de la pasión eterna: el enamoramiento y pasión dura para siempre si la pareja consta de dos personas que se aman de verdad; si desaparece, es que algo no funciona.
  • En la mayoría de las parejas, la fase de enamoramiento y pasión pasa y da lugar a una fase de amor, cariño y confianza que en muchas ocasiones hace a los miembros de la pareja más felices. Que ya no sea como el primer día no significa que sea peor, puede ser (y en muchas ocasiones es), para mejor.
  1. Mito del libre albedrío: el amor nos llega, no podemos hacer nada por controlarlo, cuando nos enamoramos, nos enamoramos.
  • Este mito hace que muchas veces tengamos relaciones con personas que nos hacen daño porque, simplemente, estamos enamorados. Las emociones pueden controlarse, y nuestro comportamiento cuando las estamos experimentando también.
  1. Mito de la abnegación y sacrificio: “Quien bien te quiere, te hará sufrir”.
  • Es cierto que muchas veces sufrimos por las personas que amamos, pero esto no significa que el simple hecho de amar a alguien justifique sacrificar todo aquello que nos gusta por estar con él o ella, o mantenerse en una pareja que nos hace infelices porque la amemos.

   Es cierto que muchos habréis leído los mitos y habréis pensado: yo no creo eso. Sin embargo, estos mitos son creencias inconscientes y a menudo están en la base de muchos conflictos de pareja. Nos hacen esperar y, a veces, incluso exigir comportamientos irracionales por parte de nuestras parejas que en ese momento nosotros percibimos como demostraciones de amor, tales como dejar todo lo demás de lado para estar con nosotros o hacernos mucho caso.

   Tenemos que tener claro que el objetivo primordial de estar en pareja es ser feliz. Una pareja te da cariño y apoyo, te escucha, ríe contigo, comparte los buenos y los malos momentos… Esto nos hace felices, y si nosotros lo correspondemos a nuestras parejas, les hacemos felices. Los mitos del amor romántico impiden eso: hacernos felices mutuamente. Muchas veces incluso, están detrás de la violencia en la pareja. Por ello, hay que empezar a destaparlos, ser conscientes de ellos, controlarlos y dejar de transmitirlos, pues como miembros de nuestra sociedad y de nuestra cultura, formamos parte del engranaje que se encarga de transmitirlos generación tras generación.

Laura C. Eito

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