Home

Ficha técnica

Título: Le Congrès

Director: Ari Folman

Guión: Ari Folman

Música: Max Richter

Reparto: Robin Wright, Paul Guamatti, Jon Hamm, Danny Huston, Harvey Huston

21015557_20130626151639423

Rescato para este nuevo artículo una película que hace dos años vino al mundo pisando fuerte. Le Congrès, dirigida por Ari Folman, recibió una gran ovación en su presentación en los festivales de Cannes y Sitges, y triunfó en los Premios de Cine Europeo siendo galardonada como Mejor largometraje de animación.

Esta coproducción francesa-israelí fusiona de forma mágica la acción real y la animación, arrastrando así al espectador a una asombrosa doble realidad, que, aunque al principio acoge con escepticismo y confusión, termina dejándose llevar para comprobar cómo todo tiene un sentido.

Este asombroso aspecto formal va a permitir expresar todas las increíbles ideas y teorías que encierra Le Congrès, la cual es realmente una adaptación en pantalla de la novela de ciencia ficción El congreso de futurología, escrita por el polaco Stanislaw Lem.

Os presento en esta ocasión una película que no os quitará tiempo de vida, una obra llena de significados, crítica y filosofía, todo ello en el interior de un colorido envoltorio el cual puede ser abierto o no dependiendo de la voluntad del espectador.

Le Congrès narra la historia de la frustrada actriz Robin Wright, una mujer vencida por sus miedos , inseguridades y malas decisiones, que vive encerrada en la periferia de la ciudad con su inconformista hija Sarah y su hijo enfermo Aaron. A sus 44 años, Robin recibe el que va a ser su último contrato. No es un papel cualquiera lo que se le ofrece a Robin, es la posiblidad de replicarse digitalmente, es decir, de hacerse un “miniyo” digital que no envejezca ni tenga las ansiedades que han hecho fracasar a una prometedora actriz. A regañadientes, Robin acepta y vende su imagen, sin ser todavía consciente del mundo en el que se estaba adentrado.

El congreso que da nombre al film, es un meeting que se celebra 20 años más tarde en un mundo animado pero real (los personajes deben tomar unas cápsulas para transformarse en animación). En este congreso, Robin es la invitada de honor por ser la primera que accedió a este novedoso experimento. En la reunión se alabará el nuevo cine protagonizado por inmortales actores y se propondrá ir más allá…

Como veis, esto tiene bastante sustancia, así que vayamos por partes. La película está claramente fragmentada en capítulos y abarca un gran lapso de tiempo.

El pasado se sitúa en 2013, una época en la que ir al cine está de capa caída y, por ello, se debe innovar o morir. Es interesante esta reflexión que se hace sobre el cine. ¿Estamos realmente en un punto de inflexión actualmente? Aunque parezca una locura, no creo que la teoría de “guardar” a las personas digitalmente difiera mucho de lo que nos espera en el futuro. Es más, ya se ha afirmado que la tecnología utilizada para el diseño de videojuegos, la misma que capta rostros y gestos de actores reales (un claro ejemplo de ello es el caso de Beyond to souls), es la candidata a sustituir el clásico proceso cinematográfico. A mí, desde luego, no me convence en absoluto, pero ya veremos en qué queda todo esto en unos años.

La presión a la que se ve sometida Robin por la productora Miramount, y el miedo de volver a fracasar empujan a la actriz a vender su imagen a cambio de cobrar un alto porcentaje. No es fácil para ella dar el paso de ser totalmente prescindible en una película. Es contradictorio, pero para volver a ser alguien, tuvo que firmar un contrato en el que declaraba que ella, Robin Wright de carne y hueso, ya no era nadie.

Veinte años más tarde, vemos a una Robin envejecida, pero rica, que se dirige al congreso que celebra la nueva sede de Miramount. Este es el momento en el que entramos en el mundo animado e irreal, el momento en el que la protagonista debe tomar una ampolla que no sólo la transforma en un dibujo animado sino que además le permite elegir cómo la ven los demás (como otra persona, más joven…).

El viaje hacia Miramount, y éste en sí, son alucinantes. Nada tiene una forma definida, los contornos se retuercen y estiran. Todos los elementos tienen muchos colores muy contrastados, y están bajo una atmósfera naif que lejos de transmitirnos simpatía, nos produce desconfianza. Para poder entender este nuevo mundo hay que creer en los valores en los que se basan, o mejor dicho, en los que se han dejado de basar. En esta zona no existe el ego, los celos, la envidia, la frustración… Cada uno puede ser lo que quiera a ojos de los demás.

Nada más entrar comprendemos que efectivamente esto no es más que apariencia. La ampolla contiene sustancias alucinógenas y todo lo que pensamos que procede del exterior realmente está en nuestro interior, en nuestra cabeza. Es por eso que hay una escena en la que Robin llama alarmada al servicio del hotel, asustada porque se había ido la luz y estaba en completa oscuridad. El servicio responde que la luz no se ha ido, que si ella no la ve es porque ha elegido estar en la oscuridad.

A pesar de todo, Robin asiste al congreso. En él se propone que el futuro será recoger la esencia de cada persona y materializarla, de forma que podamos beberla, comerla, respirarla… Para la protagonista, esta es la gota que colma el vaso y decide dar un discurso (en su puesto de invitada de honor) en el que echa por tierra las superficiales e irreales nuevas vidas de la gente y denuncia que la prioridad de la tecnología sea hacer el imbécil en vez de mejorar la salud y curar, por ejemplo, a su adorado hijo.

La relación que la protagonista tiene con su hijo es tan intensa que será lo único a lo que se agarre la actriz para escapar de toda esa parafernalia irreal, aunque para ella sea el sitio en el que no tiene miedo, en el que es una estrella de cine, en el que es joven. Hay que tener en cuenta que ambos (¿o es uno solo?) mundos existen de forma paralela. Uno es un nido de dolor, en el que la gente sigue muriendo de hambre, hay miseria y frustración, en el que no hay nada asegurado, en el que se vive limitadamente. El otro es algo así como Disneylandia, donde todos estamos seguros y nos sentimos bien porque somos quienes siempre quisimos ser y tenemos lo que siempre quisimos tener. Uno es real y otro no; sólo hay una ampolla de droga de diferencia entre ellas. ¿Tú con cuál te quedas?

Patricia Torres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s