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            Hace mucho tiempo que llevo queriendo escribirte para preguntarte algo: ¿Me perdonas?

Ilustración de Fernando Samper

Ilustración de Fernando Samper

  Son muchas cosas las que tienes que perdonarme, lo sé. Seguro que algunas ya las sabrás (las dos somos conscientes de que siempre has tenido buena intuición).

  Te he olvidado. Un poco, nunca del todo. Pero déjame explicarme, pues sigo conservando todas las cosas tuyas que el tiempo me ha permitido.

  Conservo tu afición por las incursiones a mundos ficticios, a tiempos pasados e incluso a tiempos futuros: nunca dejé de jugar a ser protagonista de las historias que leía, veía o escribía. Te concedo todo el crédito en eso, muy a mi pesar. Ojalá pudiera atribuírmelo, pero se te ocurrió a ti, y lo único que puedo hacer es agradecerte con todo el alma que me permitieras disfrutar así, como nadie más, de tu imaginación. Y de la mía.

  Pero… dejé de creer en la magia. No recuerdo cuándo ni recuerdo por qué. Sí te recuerdo a ti, farfullando tu indignación hacia el mundo de los adultos, esos que habían perdido la capacidad de ver la magia en un mundo tan real como aburrido. Ojalá pudieras decirme ahora cómo volver a encontrarla, prestarme tus ojos hasta localizar una chispa. Te prometo que después no volvería a perderla. Aún no he crecido tanto.

  Te prometí muchas cosas que no he cumplido, y lo siento. Porque de verdad quería hacerlo, pero este mundo loco nos pone a veces en frente de lo que nunca quisimos ser. Pero no te asustes tanto, estudié lo que tú querías. Lo que querías de verdad, no lo que mamá te convenció para creer que querías porque tenía muchas salidas. Y acertaste.

  Gracias por eso también, por enseñarme a decir que no a lo fácil e ir por el camino arriesgado. Por no dejarte intimidar por la corriente y nadar en contra. Aunque en eso tuviste ayuda ¿eh? Nunca estuviste sola en tu aventura. Los elegiste bien (aún hoy no me explico cómo diste tan en el clavo). Los cuido bien a todos, puedes estar tranquila.

  Como ves, algunas cosas han cambiado: He abandonado tu aversión por el rosa, y alguno de tus gustos musicales (en eso sí que no puedo defenderte), pero no he sido capaz de superar tu miedo a las películas de terror, incluso a las malas. Y no he dejado de pensar en ti, preguntándome si al verme pondrías nuestra cara de reprobación (impertérrita a través del tiempo), o si sería el orgullo de un trabajo bien hecho lo que se reflejaría en tus ojos.

  Ojalá pudieras leer esto, aunque de algún modo sé que lo haces: yo nunca dejaré de estar orgullosa de ti.

Alicia María Izquierdo

Un pensamiento en “A franquear en destino

  1. MARAVILLOSA ILUSTRACION!! ES COMO SI LAS MUJERES QUE LEYERAMOS ESTO SERIAMOS ESA CHICA ,CON TODO LO QUE EXPLICA Y PIDE QUE ENTIENDAN QUE SOLO SE APRENDE DE LA PROPIA EXPERIENCIA ,CON ESOS CONSEJOS QUE MOLESTAN CUANDO TAN JOVEN SOS Y SE AGRADECE EN EL ALMA A ESE SER,ESTE O NO SIEMPRE SERA EL,MAGNIFICO ME EMOCIONA!!!

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