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           Los caminos del arte contemporáneo son inescrutables y uno de los ejemplos más representativos de esta realidad es la obra de la francesa Orlan (1947). Si durante la primera mitad del siglo XX, la innovación ya se podía aplicar sobre las bases de las artes (cambiaron las técnicas, la composición, se rompió con la figuración, se buscaron nuevos medios de expresión e incluso se emplearon nuevos soportes), con Orlan, el cariz provocador y polémico del arte contemporáneo más rompedor llega a su máximo exponente.

            La artista francesa es célebre por hacer de su propio cuerpo el soporte de su actividad artística y emplear como técnica las operaciones quirúrgicas. Este medio de expresión no sólo produce una obra de arte andante (la propia anatomía de la artista modificada) sino que, también, con el proceso de creación, se realiza una cuidada performance que es grabada y reproducida en directo en distintos museos del mundo. Así, todas y cada una de las operaciones a las que se somete, se convierten en un gran espectáculo: en ellas aparece un escenario teatral repleto de atrezo, con unos actores (cirujanos, enfermeras y ella misma) ataviados con un lujoso vestuario diseñado por grandes modistos para la ocasión. Todo está perfectamente calculado e ideado al milímetro por la artista.
Orlan performance

            La actividad creativa de Orlan se ha interpretado como un intento de autocreación.(2) La artista es creadora ya no solo de una obra, sino también de ella misma, pues gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, es capaz de realizar modificaciones a placer en su propia corporalidad. Emplea anestesia local, pues si bien considera que el dolor no tiene por qué formar parte de este proceso, también quiere ser consciente de todo lo que ocurre a su alrededor, controlar todo el desarrollo y ser la protagonista de su performance.

            El proyecto quirúrgico de Orlan no pretende alcanzar un banal aspecto más joven sino que, en sus inicios (1990) trató de aplicar en su rostro los rasgos más significativos de la estética europea que, para ella, se sintetizan en algunas obras de arte significativas. De este modo, la barbilla de Venus según el ideal de Boticelli, labios de Europa, del estilo recargado y barroco de Boucher, los ojos de Diana cazadora de la Escuela de Fontainebleau o la frente de La Gioconda  de Leonardo Da Vinci, son algunos de los rasgos más significativos que adquirió. En los distintos quirófanos donde se llevaron a cabo estas acciones se colocaba una reproducción en gran tamaño de las obras a las que el nuevo rostro de la artista referenciaría, también las paredes estarían decoradas con algunos carteles publicitarios de los patrocinadores de la operación al más puro estilo kitsch de la cartelería de los años sesenta.

            Orlan dice haber elegido los rasgos de las distintas representaciones artísticas a las que su rostro hace referencia tanto por lo representativas que son para la Historia del Arte como por ser modelos de mujeres fuertes que le interesaban por sus valores feministas (Diana se negó a someterse a los hombres, La Gioconda, en su ambigüedad, tiene un cierto halo de misterio…).

Collage

           Una vez lograda la adquisición de una síntesis del ideal estético occidental en su propio rostro, ya en 1993, Orlan decide deformar su rostro añadiéndole a éste una serie de protuberancias que desfigurarán su rostro, alejándola del ideal de belleza occidental que antes perseguía.

BUENAAAA

       La obra de Orlan habla de la obsolescencia del cuerpo y la perdurabilidad del espíritu. Es una reivindicación por parte del ser humano, que se impone sobre la naturaleza que le ha sido impuesta por su genética. Lo importante no es la herencia recibida de los padres, lo que verdaderamente permanece es la autocreación revolucionaria (idea fundamental de toda la obra de Orlan), la decisión sobre la obligación de manera totalmente radical.

           La artista afirma que en el futuro, cuando dé por concluido su proceso de metamorfosis física, se cambiará el nombre, puesto que habrá de adaptar sus datos a la nueva identidad que habrá logrado.

           Desde 1998, Orlan ha dejado temporalmente a un lado las operaciones quirúrgicas sin abandonar por ello su reflexión acerca del concepto de belleza. Inicia varios proyectos consecutivos a modo de series de fotografías modificadas por ordenador en las que adapta su propio rostro a los diversos ideales de belleza de las culturas (precolombinas, africanas, nativo-americanas, etc.) del pasado a las que dedica sus creaciones. Así, mediante el estudio concienzudo de las manifestaciones artísticas de unas determinadas culturas, transformando su propia efigie para adaptarla a las distintas bellezas sexualmente aceptables de las culturas a las que hace alusión en los títulos de sus fotografías.

Orlan Self.

           El futuro de la actividad creadora de esta artista es un misterio, lo que sí está claro es que Orlan ya ha redactado su testamento. En él, manifiesta su intención de ser embalsamada, para que su cuerpo se conserve y se exponga en los museos por todo el mundo. Esta decisión puede ser interpretada de un modo muy político y es que no es otra cosa que realizar la misma práctica que líderes mundiales, como Mao Tse Tung o Lenin, pero esta vez no transformándose en un testimonio físico de las acciones (meritorias y dignas de alabanza o no) realizadas durante la vida, sino mostrando su cuerpo como un elemento que no deja de ser arte ni siquiera después de la muerte.

Ismael Piazuelo

 BIBLIOGRAFÍA

  1. Nuez, I. de la, “Orlan: del cuerpo de la revolución a la revolución del cuerpo”, Lápiz: Revista internacional del arte, 132, 1997, pp. 50-55.
  2. Mayayo, P., “El sueño de la partenogénesis:arte y tecnología en las Autohibridaciones de Orlan”, Fabrikart:arte, tecnología, industria, sociedad, 4, 2004, pp. 154-163.
  3. Yoldi López, M., “El collage quirúrgico de Orlan”, Artyco, 11, 2011, pp. 87-89.
  4. Vilodre Goellner, S. y Souza Couto, E., “La estética de los cuerpos mutantes en las obras de Sterlac, Orlan y Gunter von Hagens”, Opción: Revista de Ciencias Humanas y Sociales, 54, 2007, pp. 114-131.
  5. Arcos Palma, R., “Orlan: el cuerpo un lugar de discusión pública”, Nómadas, 38, 2013, pp. 205-216.

Fotografías de: http://www.orlan.eu/

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