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Disco: Sucker (2014)

Artista: Charli XCX

Género: Punk Pop , Power Rock

Duración: 41:19

Canciones: 13

Cuando vi a Charli XCX por primera vez eran alrededor de las dos y media de la tarde y abría el primer día de uno de los mayores festivales de Escocia. Contrariamente al estereotipo del tiempo escocés, brillaba el sol y en el cielo no había ni rastro de nubes. Casi parecía el puto FIB.

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El caso es que de pronto, Charli y su banda salen al escenario principal y yo no tenía ni idea de quiénes eran, en realidad estaba esperando para ver a otros grupos que iban a tocar luego, pero al verlas ahí recuerdo pensar “Joder, ¡al fin una banda enteramente femenina que mola!”

Sí, sí, ya sé que hay millones más y todo eso, pero hasta ese momento no había visto nada igual. Quiero decir que se notaba que le importaba todo una mierda, estaba sobre el escenario vistiendo algo así como una chupa de cuero sobre un camisón de raso y gafas de sol, y aunque tenía el pelo negro, largo y ondulado, cuando escuchabas su música era imposible no pensar en Blondie y en los 80 y cuando veías esa actitud era imposible no pensar en Kathleen Hanna y en los 90.

Pero esto no tiene nada que ver con las Riot Grrrls ni con ningún movimiento feminista, simplemente se trata de una cantante pop que verdaderamente sabe lo que está haciendo. Sabe que la industria va explotar su cuerpo y su imagen así que, coño, para que otros se aprovechen de ello, Charli prefiere adelantarse y utilizarlo para sus propios fines. En directo presenta esa pose típica que estamos tan acostumbrados a ver en las estrellas de rock masculinas, esa especie de pasotismo mezclado con chulería que por el contrario parece no tratase de un comportamiento tan aceptable para las artistas femeninas; porque las mujeres no deben ser combativas ni amenazadoras. *Sigh*

Apuesto a que en el 2012 te hartaste de escuchar “I love it” de Icona Pop y ni siquiera eras consciente de que Charli XCX coescribió el tema y canta durante toda la canción. Igual tampoco te suena su colaboración del 2013 con Iggy Azalea en “Fancy”.

Es normal, lo entiendo, si no te gusta mucho todo ese pop de radio fórmula, probablemente no estés al día de esta clase de cosas. Pero lo interesante del asunto es que, a pesar de que ambas canciones fueron número uno en América y en muchos otros países (En España, Mario Vaquerizo incluso realizó una curiosa versión traducida de “I love it” acompañada de un videoclip de nada menos que Alejandro Amenábar), Charli continuaba siendo una desconocida para la mayoría de los mortales.

Tiene que ser bastante frustrante ayudar a lograr tan abultado éxito ajeno y no ser capaz de conseguir el propio, sobre todo cuando en el caso de Charli, llevas dedicándote a esto de la música desde los 14 años y cuentas ya con un par de discos a tus espaldas.

Pero Charli no es de esas que se quedan calladitas en un segundo plano, sino más bien la clase de persona que aparece en la fiesta con unas cuantas amigas sin que nadie la haya invitado y sin saber muy bien como, se hace con el foco de atención y eclipsa a todos los demás gracias a su personalidad arrolladora.

Así que ya era hora de que sacara un disco acorde a su forma de ser y afortunadamente, Sucker es ese disco.

Debido al enorme éxito del single Boom Clap, la fecha de lanzamiento original tuvo que ser pospuesta y en España verá la luz el 17 de Febrero. A los amantes de lo indie les agradará saber que en él han colaborado artistas como Rivers Cuomo de Weezer o Rostam Batmanglij de Vampire Weekend. Así como el productor Ariel Rechtshaid, que ha trabajado con gente como Haim, Sky Ferreira o We Are Scientists y que actualmente se encuentra produciendo el nuevo álbum en solitario de Brandon Flowers, cantante de The Killers.

Después de haber escuchado a Charli XCX en directo, las canciones del álbum suenan tal vez demasiado pulidas, demasiado cuidadas. Cuidadas en esos aspectos que parecen necesarios para conseguir alcanzar los puestos más altos en las listas de éxitos. Y esto es, en mi opinión, el mayor fallo del disco. Su banda de apoyo son otras tres chicas, cada una a cargo de un bajo, una guitarra y una batería respectivamente. Y la frescura y crudeza casi punk que destilan esas canciones de apenas tres minutos sobre el escenario, queda algo diluida entre capas de sintetizadores y baterías procesadas. Sin embargo, sigue siendo un disco bastante sólido y agresivo si tenemos en cuenta lo que consideramos hoy en día como una “artista pop”.

El primer tema, homónimo del disco, suena casi como una broma interna. Charli dispara sus frases y sus insultos contra esos abanderados de lo cool que critican el trabajo de los demás sin aportar nada o desdeñan el éxito ajeno por ser algo de masas que no merece su preciado y exclusivo tiempo. Citando sus propias palabras durante una entrevista concedida mientras se encontraba grabando Sucker: “No voy a hacer un disco hipster que sea muy guay y suene como si hubiera sido hecho en la playa. Para mí es fácil hacer un disco así. Estoy haciendo un disco que tal vez la gente odie a muerte, pero no me importa porque lo he hecho de la manera en la que quería hacerlo”.

Destaca también London Queen, una canción de lo más ochentera y en la que queda patente la intención de la joven británica de conquistar América a cualquier precio.

En Breaking Up habla jocosamente sobre lo fácil que es romper con tu novio cuando éste no es más que un capullo integral y un tío de lo más aburrido. Sorprende el punto de vista, divertido y cómplice, que lejos de hacer un drama sobre el tema de la ruptura, lo celebra abiertamente.

Y es que todo el disco es una gran celebración. Una celebración de la amistad y de uno mismo. Body of My Own rompe tabúes y defiende la idea de que tu cuerpo es tuyo y puedes hacer lo que quieras con él; nadie te tiene que decir una mierda al respecto. Gold Coins, Famous, Hanging Around o Die Tonight dan muestra de la ambición de Charli: su objetivo es el mundo entero y quiere hacerse con él a cualquier precio, pero eso sí, siempre con sus amigos al lado.

Resulta realmente refrescante encontrar una artista ambiciosa, segura de sí misma y que entre gritos y estribillos pop nos anima a tomar las armas (metafóricamente hablando), transmitiendo un mensaje muy positivo, especialmente para las mujeres. Charli nos invita a olvidarnos de los demás, a perseguir aquello que queramos hacer sin depender de nadie y a no tolerar gilipolleces de ninguno.

Una verdadera inspiración.

Carlota M.

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