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Ficha técnica: The Zero Theorem

Director: Terry Gilliam

Productores: Zanuck Independent, Voltage Pictures, Mediapro Pictures

Guionistas: Pat Rushin

Actores: Tilda Swinton, Matt Damon, David Thewlis, Ben Whishaw, Mélanie Thierry, Christoph Waltz

Género: Drama, Fantasía, Ciencia Ficción

País: Romania, Reino Unido, Estados Unidos

Duración 107 min.

Año: 2013

Título original: The Zero Theorem

Web oficial http://www.thezerotheorem-movie.com/

Con tan solo cuatro meses de vida, la última de las creaturas de Terry Gilliam ya se ha convertido en una de las más sorprendentes películas del autor. Para los amantes de este peculiar director, The Zero Theorem es el film que culmina con la supuesta “trilogía de la imaginación”, compuesta por Doce Monos y Brazil.

Supongo que te preguntarás por qué apenas has escuchado hablar de ella si es una película tan alucinante. Tienes razón, a pesar de tener un guión brillante y una puesta en escena extraordinaria puramente Gilliam, The Zero Theorem no ha terminado de cuajar en el público. ¿Por qué? A continuación, repasaré los aspectos fundamentales de la película para que podamos vislumbrar finalmente el “fracaso” del film.Sin título1

The Zero Theorem nos presenta a Qohen Leth, un hombre hastiado de la superficialidad con que la gente vive sus vidas. A nadie parece importarle la misión que le ha llevado a la vida, excepto a él, quien, aislado en una derruida iglesia espera paciente la llamada que le revele el sentido de su existencia. Irónicamente, Qohen trabaja en una poderosa empresa llamada “Mancom”, que fabrica y envasa “razones para vivir”, un producto que, sin duda, les está otorgando gran rentabilidad económica. Nuestro protagonista siente que no puede aguantar más este sinsentido y el jefe de la compañía le ordena que trabaje en el proyecto que nadie ha conseguido sacar adelante sin perder la cordura, “el teorema cero”. Qohen acepta el reto e intentará demostrar al mundo que 100=0 y que 0=100, es decir, que el “todo es igual a la nada” y que, por tanto, la nada, que tanto le tiene atemorizado, es todo.

 No sé si estarás de acuerdo conmigo en que esta es una idea muy poderosa para un guión  pero que si no se ejecuta debidamente puede ser catastrófica. Primero, debo decir que el guionista es Pat Rushin, quien invirtió diez años de su vida escribiendo esta teoría convertida en guión.  Para ello, se inspiró en el Eclesiastés, uno de los libros del Antiguo Testamento. Este libro nos presenta a Qohéleth, un predicador que comparte con el protagonista de nuestra película no sólo el nombre, sino la angustia vital de no tener nada seguro en la vida excepto la muerte.

Al fin y al cabo, Qohen Leth puede ser concebido como un predicador en la actualidad, un monje -por cierto, muy interesante cómo es representado físicamente con la cabeza y el cuerpo afeitados- que prefiere vivir aislado en la verdad de no saber nada que salir a la calle y dejarse llevar por una mentira camuflada en luces y sonidos, en religiones insípidas y en banalidades.

Terry Gilliam cogió este maravilloso guión e hizo lo que pudo. El error de la película reside, sin duda, en el momento en que la idea se introduce en el colorido mundo de Gilliam. Al igual que muchos, la estética visual de este director me fascina, pero no se puede asfixiar ninguna idea por mucha estética y estilo que te defina. Si se hubiese respetado debidamente el pilar que sostiene a The Zero Theorem, ésta hubiere sido una verdadera obra de arte.

Hay otro aspecto que me gustaría desmontar acerca de esta película y es que, amigos, no hay conexión entre este film con Brazil y 12 monos. Quizás es porque soy reticente a ver trilogías y sagas donde no las hay, pero creo que cada una de ellas es brillante en sí misma. No caigáis en el error de llevarlo todo a un mismo nivel, de intentar continuar lo que ya quedó cerrado en su momento -aunque esta última afirmación es de mi cosecha y puede ser rebatida previa invitación a café en cualquier momento-.

Después de todo esto que te has aventurado a leer, supongo que querrás saber lo más importante, ¿debo ver la película?

Por supuesto. No dudo de que disfrutarás de ella si sabes ver entre todo el amasijo de colores, luces y látex. Además, os animo a que una vez que la hayáis visto, comentéis con vuestros colegas cinéfilos si realmente todo era una “distopía”, un término que les encanta, o no era más que un reflejo de la realidad con un poco de purpurina.

Patricia Torres

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