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dark souls 1

“Prepárate para morir”. Alentador cuanto menos, ¿no? Pues nada más lejos de la realidad es el eslogan de Dark Souls, juego que, quizás a base de estacadas, se ha ganado un amplio hueco en mi corazón. Puede que razón de ello sea su exigente mecánica de juego, su discreta pero compleja narrativa e historia o su espectacular presentación audiovisual, pero es lo reflexivo de una odisea tanto jugable como personal, lo que hizo que calase tan hondo dentro de mí. Nos encontramos ante uno de los universos dark fantasy más macabros, así como de un panorama y mensaje jodidamente desoladores… ¿Preparados?

Pues bienvenidos seáis a Lordran, antaño tierra de dioses, donde los soberanos de la Edad Antigua, los dragones, fueron consumidos por una Llama que dio paso a la Edad del Fuego, con todo lo que ello conlleva. Y es que “la Llama” trajo consigo la disparidad: calor y frio, vida y muerte, luz y oscuridad; esta última, al hombre. Ahora “la Llama” comienza a disiparse ante una inminente oscuridad, implacable elemento que, además de maldecir a su progenie, busca su propia Edad Oscura. Ahora nos encontramos ante Lordran, tierra de No-Muertos, hacia donde muchos aventurados marchan para conseguir deshacerse de la terrible maldición que asola sus tierras, pero tomando el rol de un hombre que a duras penas retiene la poca humanidad que le queda, somos nosotros los elegidos para reavivar esa Llama. Bajo esta premisa tan enigmática como poética, nos embarcamos en un viaje tan repleto de sensaciones como la vida misma, lleno de metas y objetivos con un único fin, cambiar o comernos el mundo, lo que sea con tal de alcanzar ese idílico bienestar, esa felicidad. Con lo anterior en mente, uno no tarda en darse cuenta de que no va a ser tarea fácil…

dark souls 2

Abrumados por los innumerables obstáculos, no queda otra más que estudiar a fondo cada situación, cada lugar y camino, cada enemigo, si de veras queremos marchar siempre hacia delante. No ayuda el hecho de que probablemente vayamos a cometer bastantes errores, errores por lo común propios, que nos robarán esa tan preciada humanidad por la que tanto hemos sudado. Tampoco ayuda tan exagerada soledad, y es que, aun conociendo a bastantes personajes a lo largo de esta aventura, muy pocos se contarán entre tus verdaderos amigos de principio a fin; incluso ellos, pese a los consejos y ayuda que te puedan ofrecer, cada uno cuenta con su propia agenda y finalidad, por lo que muy a menudo, por no decir siempre, te sentirás solo. El panorama no es menos cruel, y a tu paso por las distintas fortalezas, bosques y catacumbas, conocerás historias tristes, paisajes desoladoramente bellos, y seres, en su gran mayoría, “huecos”, estado degenerativo fruto de la maldición en el que un hombre sin su humanidad, un no muerto, se ve consumido lentamente por la locura, la falta de raciocinio y el instinto; huelga decir que muchos de los variopintos personajes con los que nos hemos cruzado probablemente se quedarán por el camino… De todo menos esperanzador.

dark souls 3

Aun a pesar de todo esto, estudiamos a fondo para saborear cada vez más pedacitos de éxito, evitamos el estancamiento aprendiendo e incluso riéndonos de nuestros errores, marchamos siempre rumbo al frente ya sea solos o acompañados, y lo que es más importante, nada ni nadie podrá desmotivarnos a la hora de conseguir lo propuesto. ¿Pero cómo pretendemos conocer esa tan ansiada felicidad, ese bienestar, sin antes caer en lo más hondo? Tanto literal como emocionalmente, a menudo nos encontraremos hundidos, rodeados por un fango del que es imposible salir sin determinación, valentía y ganas. Retomamos el vuelo, y acabamos por tocar esa segunda y última campanada, cumpliendo así nuestro objetivo… sólo para ver que el juego no está aún satisfecho y por tanto te propone llegar aún más lejos ¿Y qué hay de nosotros? ¿Estamos satisfechos una vez traspasada dichosa meta? Sea en el sentido que sea, lo más seguro es que no. A partir de aquí, sufrimos otro sinfín de trampas, traiciones e injusticias, provenientes de un sin cesar de errores que hemos de cometer, conformando así un inevitable ciclo en el que, gracias a Dios, la superación de uno mismo en la búsqueda del éxito y la felicidad suele sobrepasar cualquier obstáculo, por muy pesimista o abrumador que pueda resultar el panorama de alrededor.

¿Y todo para qué? Para vosotros no sé, pero en mi caso, para nada más y nada menos que disfrutar de una buena obra maestra, de mantenerme pegado al asiento con el mando en ristre, sí señor. Lo gracioso viene al “concluir” el titulo que tenemos entre manos, y anteponiendome a la tentación de hacer spoiler, pues soy buen tío y no quiero hacer destripe alguno, deciros una última cosa en alusión a la analogía, que aquí pretendía exponer, entre ficción y realidad: “Prepárate para morir, pero disfruta”.

dark souls 4Cristian Alonso Guillermo

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